jueves, 28 de mayo de 2015

Opinión crevillentina: "Crevillent ha votado democracia"

El pasado domingo 24 de mayo el pueblo de Crevillent habló en las urnas y sorprendió a conocidos y extraños: después de veinte años, César Augusto Asencio (PP) pierde la mayoría absoluta.

Más que acostumbrados a que César Augusto fuera “el Cesar” de su pequeño y particular Imperio, los crevillentinos vivimos estos días sumidos en la incertidumbre, expectantes, nerviosos, ilusionados, porque nuestros votos han derrocado al tirano y no volverán a servir a otro para que ejerza un poder absoluto sobre nosotros, sino que han convertido Crevillent en una República Democrática en la que los representantes del pueblo deberán hacer Política para gobernar.

Este hecho ha provocado que los crevillentinos se formulen una pregunta que a mí, personalmente, siempre me ha interesado mucho: ¿es mejor un gobierno de uno, o de muchos?

Los primeros pensadores que trataron esta cuestión en Europa fueron los filósofos Platón y Aristóteles, y evidentemente, no voy yo a tratar de dar una respuesta abstracta como la de ellos, pues carezco de la inteligencia, la experiencia y el espacio suficiente como para ni siquiera intentarlo.

Por ello, creo que haríamos bien si des-abstraemos la cuestión y la concretamos, es decir, si en lugar de la anterior cuestión, nos preguntamos: ¿ha sido positivo el gobierno de uno (César Augusto Asencio) para Crevillent; o hubiera sido mejor un gobierno de muchos (como el que ahora vamos a tener)?

Permítanme plantear un juego: vamos a fijarnos en algunos de los dictados más polémicos de “el Cesar“, y preguntémonos qué hubiera pasado si el gobierno de Crevillent hubiera estado compuesto por representantes de las diferentes sensibilidades políticas existentes en nuestro pueblo:

  • ·         Bungalows del parque: César Augusto cortó unos pinos centenarios situados en las afueras de los jardines del parque municipal para que se pudieran construir unas cuantas casas. ¿Se habría permitido esto si en el gobierno hubiera habido sensibilidades ecologistas y defensoras del patrimonio cultural y natural? Por cierto, una de esas casas se convirtió en la vivienda del emperador.

  • ·         Derribo del Teatro Chapí: César Augusto Asencio derribó un teatro muy valioso arquitectónica, histórica, y culturalmente; un teatro que era sede de múltiples actividades, entre las cuales podemos destacar la proyección de películas de cine o conciertos de voces y músicos crevillentinos. ¿Habría permitido semejante atentado contra Crevillent un gobierno plural?

  • ·         Rambla y Obelisco: César Augusto llevó a cabo una reforma de la rambla, convirtiendo lo que era un criadero de ratas abandonado y sin paso, en una de las principales vías de nuestra ciudad. El broche de oro para el Cesar fue un pirulo que nos costó 600.000 euros y que se ha convertido en motivo de mofa en toda España (llegó a aparecer en uno de los programas estrella de la tv de hoy). ¿Hubiera arreglado la Rambla un gobierno plural? ¿O hubiera dejado esa vía abandonada para siempre? ¿Se hubiera construido un obelisco si diferentes personas hubieran tenido voz y voto en la toma de decisión?

  • Basta ya de juegos.

A los valientes que han osado leer hasta aquí, os voy a regalar una respuesta clara y lo más breve posible a la cuestión planteada anteriormente: yo creo que hubiera sido y será mejor un gobierno de muchos; y lo creo así porque considero que la democracia es el mejor sistema de gobierno posible.

¡Ahora bien, la democracia no es votar cada cuatro años ejerciendo el tan español dame pan y dime tonto! Si los vecinos de nuestro pueblo queremos que la democracia que hemos votado funcione bien, debemos vigilar a nuestros representantes –y no pasar de todo para después ir a votar inconscientemente cada cuatro años-; debemos exigirles prudencia, determinación, seriedad y, por encima de todo, sentido común; y debemos ejercer nuestro poder mediante la participación ¡debemos opinar, tener voz y voto en las cuestiones que a todos nos atañen!


Crevillent ha votado y no quiere que el Cesar dicte más; Crevillent quiere democracia: el pueblo quiere gobernar.

Opinión Anónima